El jueves 5 de noviembre, Santiago Peña anunció en un video que renuncia a la presidencia de Paraguay, golpeado por el escándalo del Ueno Bank, la entidad que el Banco Central de ese país intervino el martes 3. Según Infobae, el Congreso no aceptó la renuncia: los legisladores del Partido Colorado se fueron del recinto y la sesión se cayó por falta de quórum. El organismo explicó que su índice de solvencia era inferior a la mitad de lo que exige la norma. Según iProfesional, unos 2,9 millones de clientes quedaron sin poder usar sus ahorros.
La crisis cruzó la frontera. ITTI, la empresa de tecnología del mismo grupo, tiene en Buenos Aires un equipo de más de 900 personas, según Infobae y Bloomberg Línea, contratadas a través de una sociedad local, Kaitel. Hubo suspensiones sin goce de sueldo desde el 5 de noviembre hasta el 4 de diciembre, pero los medios no coinciden en el alcance: Bloomberg Línea habló de más de 900 suspendidos, mientras que Infobae, que tuvo acceso a los correos internos, informó que la medida alcanzó a una parte y que el resto sigue trabajando desde su casa. En uno de esos correos, la empresa reconoció que busca fondos para pagar los sueldos de octubre.
El impacto en Paraguay
El guaraní se debilitó en pocos días: el dólar pasó de 5.900 guaraníes el viernes anterior a la intervención a 6.500 en las casas de cambio el jueves, con valores de ABC Color que citó iProfesional. El riesgo país paraguayo medido por JP Morgan, llegó a 157 puntos básicos tras el anuncio de la renuncia y después bajó a 146, según el mismo medio.
Por qué importa
El caso muestra cómo un problema financiero en un país vecino puede frenar de un día para otro a una empresa argentina que depende de un grupo del exterior, con efecto directo sobre cientos de sueldos.